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lunes, noviembre 10, 2008

Rosa Ventisca

Nosotros: Hace tiempo que escribimos: cultura, arte,
ciencia, moral y, sobre todo y ante todo, poesía.
Oliverio Girondo, «Membretes»

Mientras espero (me llamas)
                          sudeste
que se destierre el norte
y aterrada salga (tú) el sur

un mar bruñido (de alcores)
                                     en el ocaso
oeste que simula
tu cabello perdido (brújula
                                  emancipada)

quebrará occidentes
y transitará (mar a mar)
                          meridional
directo a la vuelta (ostinato)
                         sureña

de septentrional (ponientes)
                                     augurios

rosales (ahora tu mano) aroma
de tormentas de oriente
y un (me miras) noroeste
sin cargados (senderos)
los ojos
se apacigua
              mi mirada
              (ceguera)
              en tu horizonte
              (visión)

Astor Piazzolla, Histoire du Tango, Café 1930
(Gidon Kremer, violín; Arne Glorvigen, bandoneón)

martes, junio 17, 2008

Spiegel im Spiegel



Gidon Kremer y Arvo Pärt

Para Alina
“desde el espejo
mis ojos no me miran
miran al tiempo”
M. Benedetti

Qué hay al fondo
      de un espejo

un espejo reflejado

un vacío
        en la memoria

un sepulcro
un silencio

ciego
trasnochado

[mandrágora
planta bípeda
desea ser
      humana


y la poesía
letra austera
queriendo ser
          música]

canta violín
en las llanuras

tu croar
de boa
sube a los
oídos
consumidos

reflejo de piano
anocheciendo
en las pendientes
                lúcidas

Pärt
mira al espejo
se quiebra
             las palabras

se añora en la
                memoria

el tiempo
se hace trizas

espejo varado
en la mirada lasciva
las entrañas se muerden
para salir de esos ojos

clara visión
de la mentira encerrada
las penas se entibian
y el olvido enjuaga
             las heridas

cúbreme
de mi reflejo
espejo entrometido

cúbreme
y miente tanto
           tiempo

hasta que el reflejo
sea llano /
austero /
sin adornos
               pedruscos

hasta que sin
mirar
te observe
a la distancia

Inicio de Spiegel im Spiegel, para violín y piano

domingo, agosto 12, 2007

Elegía del Sonido

Naturalmente los oídos lo escuchan todo, ya lo dijo muy claramente Quignard: «…ocurre que las orejas no tienen párpados». ¿Pero qué sucede con aquellos que lo oímos todo y no escuchamos nada?, o viceversa. Para los ciegos hay remedios, se les divisó lo verdaderamente cierto; pero para los enfermos de escucha, para los proxenetas de lo audible y lo entendible existen serios conflictos cognitivos.
Vemos como un loco al que habla solo por la calle y, sin embargo, ellos son los más cuerdos. Nosotros, los que tenemos un “interlocutor” (intérprete), tan sólo entonamos, gimoteamos, balbuceamos, predicamos, lanzamos, escupimos […] palabras al viento que susurra y no responde; y junto (a nuestro costado), un hombre, mujer, niño, abuelo, mascota, desentendido/a, se abstrae de lo que musitamos para socorrer al silencio en su “preferible” soledad.
Vamos hablando solos por el mundo. Le hablamos al desentendido oído de un extraño, para que al darle la vuelta seamos el olvido que fornica con las sombras.
Amén del predicador, que bochorna a 70 almas en un recinto semilleno, o semivacío, de oídos que sacian sus vidas de salmos, plegarias y cantos, para calmar sus lascivas entrañas.
Proxenetas del sonido [o del ruido] que venden enlatado y en rodajas. Lo venden —lo compramos— enlatado, y ¿para qué?; para no-oírlo tantas veces en el tocadiscos, en el “reproductor”, que reproduce (¿reproduce?) otra vez los mismos ruidos secos en el viento; ánimas que pernoctan en el cielo hasta desvanecerse en el tiempo.
Es por eso que enmudezco tanto tiempo; y tanto tiempo me la paso escribiendo silencios muertos.



Gidon Kremer dirige "Fuga y Misterio"

lunes, febrero 19, 2007

Kremer tocando a Ysaÿe


A Gidon Kremer


La poesía está llena
de abetos/sauces/
abedules/
pinos de fronteras
míticas/
secoyas que rasgan
a la tierra

el violín canta
al desojado árbol
de las sombras

triste se contenta
cuando se percata
que el canto
es de un pariente
muerto
hace tiempo

y Kremer
continúa su embate
con el arco desnudo
sobre el alma caduca

el arce de su alma
convoca a la madera
de un ciprés dormido

y las cuerdas
se enredan
una a una
en un pizzicato
de amonio

tiembla el árbol
y en venganza

el viento se hace
música sin rostro