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lunes, noviembre 10, 2008

Rosa Ventisca

Nosotros: Hace tiempo que escribimos: cultura, arte,
ciencia, moral y, sobre todo y ante todo, poesía.
Oliverio Girondo, «Membretes»

Mientras espero (me llamas)
                          sudeste
que se destierre el norte
y aterrada salga (tú) el sur

un mar bruñido (de alcores)
                                     en el ocaso
oeste que simula
tu cabello perdido (brújula
                                  emancipada)

quebrará occidentes
y transitará (mar a mar)
                          meridional
directo a la vuelta (ostinato)
                         sureña

de septentrional (ponientes)
                                     augurios

rosales (ahora tu mano) aroma
de tormentas de oriente
y un (me miras) noroeste
sin cargados (senderos)
los ojos
se apacigua
              mi mirada
              (ceguera)
              en tu horizonte
              (visión)

Astor Piazzolla, Histoire du Tango, Café 1930
(Gidon Kremer, violín; Arne Glorvigen, bandoneón)

lunes, noviembre 13, 2006

À plein-air


La disección de los ojos de Monet hubiera demostrado
que Monet poseía ojos de mosca; ojos forzados por
innumerables ojitos que distinguen con nitidez los más
sutiles matices de un color pero que, siendo ojos
autónomos, perciben esos matices independientemente, sin
alcanzar una visión sintética de conjunto.
Oliverio Girondo, «Membretes»

à Claude Monet
Hay un rayo de luz
que oblicuo mengua
mis ojos extraviados
en el cuadro

dentro de matizados
cielos, un amarillo intenso /
un fraguar de polvo
en la promenade de la
sala en silencio

viento quizás infame
todo lo aterrizas en el lienzo
el pincel cicatriza las heridas
las aureolas del sol astro
se mantienen erguidas en tu mano

la ceguera promiscua
la incipiente oscuridad
del jardín de ornato

y en el crepúsculo de tus días
el silencio se mezcla
con colores

à plein-air nos pintaste
el futuro
de otros astros de otros cielos
advenedizos o tiznados /
de colores o desnudos
en el movimiento
perpetuo de tus manos

vasallo del destino inmenso
Monet desatino del tiempo
atemorizado el cincel del orbe
amordazado el realismo sin viento

domingo, noviembre 12, 2006

Apollinaire


Facilísimo haber previsto la muerte de Apollinaire, dado
que el cerebro de Apollinaire era una fábrica de pirotecnia
que constantemente inventaba los más bellos juegos de
artificio, los cohetes de más lindo color, y era fatal que al
primero que se le escapara entre el fango de la trinchera,
una granada le rebanara el cráneo.
[Oliverio Girondo, "Membretes"]
[Poema creado con la técnica de "escritura automática"]

Perdido en el viento
que quizás te entregas al periódico
de la luz en la torre más alta de
                           P
                          a r
                         í     s
o el destierro autónomo de una bala perdida,
y tu cabeza de rodillas

perdida en las socorridas piernas
de una dama ciega,

o pregonando la llama del sueño,

me entierras una alcachofa
             en el oído izquierdo,
y ahí paciente me domino
hasta las ansias de tomar el papel
         y romperlo en tus dos manos.

Apollinaire
              de amargos desconsuelos,
si moriste bien,
                      de la más terrible
                             de las influenzas,
de la terrible mata española,
o la voraz e inverosímil saeta
                 del silencio promiscuo
                 del cerebro marchito,
ahora más marchito
por la bala que propaga ansiedades
                        o caóticos encuentros.

Si me apoyo en tus caligramas,
             o en tus pendencieras letras,
prefiero ahogar la tiza en mi lengua,
             en el entierro inhumano
             que cautivas…

me cautivas con tu paloma apuñalada
y el chorro de agua
________

[Escuchar el poema en Radioarte]

miércoles, diciembre 21, 2005

Peticiones a una musa

“Nunca he dejado de llevar la vida humilde que puede
permitirse un modesto empleado de correos. ¡Pues! mi
mujer —que tiene la manía de pensar en voz alta y de decir
todo lo que le pasa por la cabeza— se empeña en atribuirme
los destinos más absurdos que pueden imaginarse”
Oliverio Girondo


Me opongo rotundamente a quebrantar mis convicciones por crearte una sonrisa
me niego a saberte mejor por el pequeño placer de tus labios o cobijos
no estaré dispuesto a sabotear mis instintos por honrar a tu persona
negaré a toda costa tu voz si osas callar estas entrañas
no aprobaré tus caderas si me turban ideales y socavan mi razón
desdeñaré tu belleza si me asombra más que la música de mis pensamientos
saciaré mi escrito voraz con tu dolor, tu dicha, quebranto y tristeza
ignoraré tu aliento cándido por el hedor de tu salina sudoración
no flaquearé ante tus remilgos, más bien me causan repulsión
seré tu inquisidor, nunca salvador de males, insultos o escarnios
declararé mi amor a las letras, no a tu sensibilidad o infusión
minaré de odios tus amores, para que no me causen distracción
no palideceré ante tus sinuosos halagos, que rechazaré sin tentación
tu vientre es tan suave que no dudaré en usarlo de cojín o respaldo
tu pecho no es grande pero tiene el tamaño perfecto para mis manos
tu voz es de ángeles pero nada mejor que tu silencio reprimido
tus vestidos me estorban, desatar amarres desgasta mi agudeza
el sabor de tu boca me empalaga, con vino es mucho mejor
no te exhibas como musa, negarás a todos tal calificativo
no serás poesía, ni compañía, ni inspiración, ni el recinto de suplicios
tan sólo serás silueta, la sombra, perdición, el rescoldo fatuo del placer


El Lado Oscuro del Corazón, escena
en donde Oliverio recita Comunión Plenaria
de Oliverio Girondo

[...las veces que me he muerto
al ver matar a un toro

si diviso una nube
debo empernder el vuelo

si una mujer se acuesta
yo me acuesto con ella

cuántas veces me he dicho
¿seré yo esa piedra?

nunca sigo un cadáver
sin quedarme a su lado

cuando pone un huevo
yo también cacareo

basta que alguien me piense
para ser un recuerdo]