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jueves, agosto 14, 2008

Existencia


Nadie vacila, como en el amor,
a la hora del odio.

El odio es la sola prueba indudable
de existencia
Eduardo Lizalde

Cadáver
que emana fuego
al colapsar
la vida

luto en mi
mirada
embustera


pendenciero
sortilegio
arrolla la
vacilación
de escribir
derruido
o sitiado

tigre de
hiel o trémulas
          garras
socorre
a mi garganta
oxidada

trillada
frase que
desvanece los
silencios

crujido
de dioses
obscenos

obsidiana
opacada por
el trino de la
muerte

el canto
blande
su tímida
espada danzante

se apiadan
los débiles
se doblegan
el arma inerme
es un frugal
sostén
de odios

sin existir
amamos
el antaño
ocaso y el
desdén que
ha quedado
extraviado

al existir
derribamos
la almena
que separa
al instinto
de perseguir
la perennidad
de nuestros pensamientos

olvidando la
seguridad
de perpetuarnos
a nosotros mismos

del mismo
odio
nace la
existencia

/ del amor
un concurrido
y sordo ruido
que se pierde

[Un peu rien de plus]

miércoles, diciembre 21, 2005

Un tigre me dijo en sueños

"Hay un tigre en la casa
que desgarra por dentro al que lo mira
y sólo tiene zarpas para el que lo espía
y sólo puede herir por dentro,
y es enorme"
Eduardo Lizalde

La llamaron Sita
yo era muy pequeño
acaso tendría catorce,
cuando la conocí
cuando me enamoré
de la especie que parece
menguar

nosotros no sólo hemos
sido testigos fortuitos
sino los desafortunados
desertores y culpables
de las huestes de asia,
que lubrica sus tierras
con la sutileza
del furtivo cazador,
que usando, no garras
ni dientes
ha sometido al verdadero
dueño de los bosques,
al que en antaño
se le mostró
respeto y humildad

para Lizalde el tigre
es un ser solitario
que transita entre alcobas
soltero y congojado

sin embargo
y aún sobreviviendo
en refugios o en
su habitad amenazado
el ser rayado
es el gran soberano
de las selvas
de Kipling o de
Disney
de China o
la India

la nobleza de un felino
no se mide por voluntad humana
sino por la candidez en su mirada
que nos sentencia
que nos clama
por una humanidad
que ellos jamás anhelaron
y nosotros propagamos

Sita ya desertó
de este mundo lejano,
su pequeña estirpe
sigue la vida salvaje,
espero que jamás
hayan topado
con el ser humano
inquisidor,
espero que su piel
no haya sido apartada
de esa bella gracia
de la andanza que asecha
del rugido que despierta

¿qué me dijo Sita en sueños?
quisiera reconocer su rugido
si pudiera seguir su camino
si no estuviera en mi sepulcro

agazapada me asecha
detrás de una roca carcomida,
yo huyo y tropiezo,
ella no escatima mi torpeza
salta, ya tiene a su presa,
mi cuello se revienta
y no sopesa que ha sido roto
he sido ufanado por un gato
que no es de pesadilla
sino la lumbrera
que soñé toda la vida

seré comida para sus crías
seré la vida de su camada
seré la presa perdonada
seré la hueste derrotada

y aquella,
la tigresa de mis sueños
se agazapa, después se aleja
reconoce que estoy incauto
que también soy un gato
quizás no de su simiente
pero tal vez su hermano