"Porque las palabras que había oído hasta entonces, hasta entonces lo supe, no tenían ningún sonido, no sonaban; se sentían; pero sin sonido, como las que se oyen durante los sueños... " Juan Rulfo, Pedro Páramo
Las reglas del sonido caducaron, la música volvió a su origen primigenio la voz / los cantos / el rito a la vida
el percutir del trueno sobre la tierra desnuda, los vientos que provocan la ira de neptuno
se deshizo el pulsar métrico del reloj, el tiempo se volvió inmemorial como el sonido desprovisto de los hombres
ahora la vida canta desde el extremo acuoso del silencio /
un concierto grosso para perros solistas y el teatro del arte se derrumba para contruir un búnker silente
la creación emancipada atestigua que el dios-hombre se regocija al interior de su incipiente mortaja
la música permaneció atrapada en el torrente de la metralla
vacua sentencia: la sombra de un dios muerto aparece reflejada en el umbral salpicado de sonidos
[La no-música es la música de las letras que se aferran al tóxico teatro de los dioses / La no-música canta en la anti-ópera como cantan los niños desenfrenados / Las vértebras de la no-música son la música y la voz que viaja por la cuenca del silencio nocturno / La no-música canta para saciar la tenaz arremetida del dolor / La no-música acompaña a la anti-danza en su éxtasis diario / Los danzantes de la anti-danza se nutren de la no-música en un intento por dotar a sus piernas del martirio sobrehumano de la vida / Al final resuenan los no-instrumentos de la no-música, y todos pierden la razón al llegar a la zona erógena del silencio… ]
Naturalmente los oídos lo escuchan todo, ya lo dijo muy claramente Quignard: «…ocurre que las orejas no tienen párpados». ¿Pero qué sucede con aquellos que lo oímos todo y no escuchamos nada?, o viceversa. Para los ciegos hay remedios, se les divisó lo verdaderamente cierto; pero para los enfermos de escucha, para los proxenetas de lo audible y lo entendible existen serios conflictos cognitivos. Vemos como un loco al que habla solo por la calle y, sin embargo, ellos son los más cuerdos. Nosotros, los que tenemos un “interlocutor” (intérprete), tan sólo entonamos, gimoteamos, balbuceamos, predicamos, lanzamos, escupimos […] palabras al viento que susurra y no responde; y junto (a nuestro costado), un hombre, mujer, niño, abuelo, mascota, desentendido/a, se abstrae de lo que musitamos para socorrer al silencio en su “preferible” soledad. Vamos hablando solos por el mundo. Le hablamos al desentendido oído de un extraño, para que al darle la vuelta seamos el olvido que fornica con las sombras. Amén del predicador, que bochorna a 70 almas en un recinto semilleno, o semivacío, de oídos que sacian sus vidas de salmos, plegarias y cantos, para calmar sus lascivas entrañas. Proxenetas del sonido [o del ruido] que venden enlatado y en rodajas. Lo venden —lo compramos— enlatado, y ¿para qué?; para no-oírlo tantas veces en el tocadiscos, en el “reproductor”, que reproduce (¿reproduce?) otra vez los mismos ruidos secos en el viento; ánimas que pernoctan en el cielo hasta desvanecerse en el tiempo. Es por eso que enmudezco tanto tiempo; y tanto tiempo me la paso escribiendo silencios muertos.
El ruido es el sonido más difamado de la historia.
Sobre la inmaterialidad de las sombras
Es sombra toda aquella proyección que, causada por un objeto luminoso sobre un cuerpo opaco, es reflejada en algún otro cuerpo de naturaleza análoga.
Silencio perpetuo
trace un sonido en el aire
trácelo hasta que permanezca estático como recuerdo de su voz despojada
Vida
La vida es el dolor y la dicha tomados de la mano nosotros somos la balanza medimos un contraste un desvío un indicio que altere el equilibrio que nos acerque a esa dicha o nos sucumba al glorioso dolor
Valparaíso
Puerto, huele a la certeza de mis pasos en las baldosas y los muelles
Poesía
¿y qué es poesía sino un juego de actitudes desconcertantes?, ¿no es acaso un juego infantil?... más que eso, hasta los juegos infantiles tienen reglas que tienden a ser cercenadas por el liberal albedrío de los niños. Así es que todos somos poesía, y toda la poesía descansa en nosotros.
Música
Valdría la pena decir que no essilencio
Estética
«las cosas bellas son difíciles» [Sócrates]
Silencio Valdría la pena decir que fue música
Palabra
Lapalabra que se enuncia a sí misma es un gran pleonasmo
Concepto
(Del lat. conceptus) Que se escribe con palabras / que no dice nada
Entonces, el poema... / ¿Poema? Oh no, oh no / Fíjese qué lástima, pensar que iba tan bien hasta hace unos años, a pesar de ciertos excesos verbales, y ahora sí, de golpe... / Debe ser el oro de Moscú, a menos que sean dólares de la CIA, que también pagó a Cohn-Bendit / Insultar a la poesía, esa cosa tan delicada / Con rima y ritmo / Con metáforas / Con muchísimos sauces / Igual que esos concretos, dígame un poco, que le hacen poemas con figurtiras y pedazos de palabras todo pegado / La poesía es como un aire suave de pausados giros y no debe de rozar para nada a la política / No empleará jamás palabras tales como Fidel o Mao, se mecerá en la metafísica y en la erótica que ya son bastantes, porque a veces... / Lo que pasa es que está de moda hacerse el duro y, claro, él aprovecha, niño terrible tira de culo críticos ponderados / No importa, m'hijita, la poesía seguirá poniendo sonetos, es una gayinita cumplidora / Sí pero habría que prohibir, digo bien, PROHIBIR una cosa como ésta, doctor Lastra /Es que no tenemos gobiernos fuerte, señora, se lo digo yo, hasta los Keneddy estaban sobornados por los comunistas, tengo pruebas /