A Miró
[Una gota de rocío
cayendo desde el ala
de un ave despierta
a Rosalie, que dormía
en la sombra
de una telaraña]
Miró
el arcano deseo
de ser hueste
del más allá
o Miró
en la sombra de
un pestañeo…
dormido
como siempre,
o como siempre
se huele la axila
para amortiguar
la dura sombra
de olor tras
fulminarlo de golpe
Miró a la
niña ciega,
a la duda-tregua
al situarse
en la antes sombra
de un abeto
destrozado
en medio del jardín
o Miró hasta
que de pronto se
derrumbó la sed
de tenerte y ahogarte
para siempre
el desamparo
que no te causa
mi ausencia
Miró cubierta
la ahora cierta
mentira,
que lo fue
hasta que de-verdad
se colmaron
mis falaces
fauces
vórtices
que hartan
tus oídos
crédulos
o Miró hasta
siempre
la angustia
que cuelga
de tus labios;
ahí Miró
plasmó en
pinceles
lo que observo
ahora
y no lo creo
Miró te crea
o te deshace,
si bien te adora,
si bien de ahora
mata
en vacías pinceladas
de aflicción
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