Heterofonía
a la memoria de Mauricio Kagel
Las reglas del sonido caducaron,
la música volvió a su origen primigenio
la voz /
los cantos /
el rito a la vida
el percutir del trueno
sobre la tierra desnuda,
los vientos que provocan
la ira de neptuno
se deshizo el pulsar métrico
del reloj,
el tiempo se volvió inmemorial
como el sonido desprovisto
de los hombres
ahora la vida canta desde
el extremo acuoso del silencio /
un concierto grosso
para perros solistas
y el teatro del arte se
derrumba para contruir
un búnker silente
la creación emancipada
atestigua que el dios-hombre
se regocija al interior de su
incipiente mortaja
la música permaneció
atrapada en el torrente de
la metralla
vacua sentencia:
la sombra de un dios muerto
aparece reflejada
en el umbral
salpicado
de sonidos
[La no-música es la música de las letras que se aferran al tóxico teatro de los dioses / La no-música canta en la anti-ópera como cantan los niños desenfrenados / Las vértebras de la no-música son la música y la voz que viaja por la cuenca del silencio nocturno / La no-música canta para saciar la tenaz arremetida del dolor / La no-música acompaña a la anti-danza en su éxtasis diario / Los danzantes de la anti-danza se nutren de la no-música en un intento por dotar a sus piernas del martirio sobrehumano de la vida / Al final resuenan los no-instrumentos de la no-música, y todos pierden la razón al llegar a la zona erógena del silencio… ]







