miércoles, diciembre 21, 2005

Un mueble llamado piano

El piano que revelado salió a escena,
no es más que un steinway algo viejo y arrumbado
otro mueble entre cacharros abandonados
creados y olvidados
alabados y desterrados
tocados y destocados

Ya no los hacen como antes
nada como un clavicordio de dinámicas estáticas
nada como la seguridad de un sonido constante
qué importa un piano o forte,
un fraseo o rebote
un mezzo o un rubato
staccato o legato
crescendo
diminuendo
rallentando
decrescendo

Nada importa en un cacharro destartalado
ese piano arrumbado que no vale ni lo que cuesta
porque fue un ojo de la cara

Yo quería tocar el violín,
pero me enseñaron a tocar ese mueble viejo
ese inmenso remedo de orquesta
(porque dicen que imita a una orquesta)
pamplinas y más pamplinas
jamás oiré el suave sonido del oboe
en ese monstruo
jamás se oirán los “tuttis” estruendos en esa
negra bestia

Tan estorboso que no me deja caminar
tan aparatoso que no lo cambian de lugar
debiéramos vender ese mueble viejo
para tener espacio y poder bailar
para saltar
para caer
para gatear
y caminar

Libre sería sin las cuerdas atadas a mi garganta
porque el piano tiene cuerdas, ¿lo sabías?
que absurdo, y dicen que es de percusión

Jamás he visto a alguien que toque un piano con timbales
ni con baquetas
ni a golpe de garrote
o con la escoba
con un bat
con el taco de billar

El piano a la luz de la luna
nada es más tenebroso
parecería que cobrara vida
me atraparía,
devoraría
masticaría
y roería
con esos dientes tan blancos
esa boca inmensa que se abre a medias

No le tengo miedo al piano
lo toco a diario
practico horas completas
toco escalas y arpegios
acordes
estudios
trinos
trémolos
en terceras,
quintas,
octavas
y lo que sea

Tengo manos grandes
es bueno para la extensión
no me esfuerzo mucho en alcanzar doce teclas
aunque soy algo tieso con la diestra
¿te dije que era zurdo?
me gustaría ser ambidiestro
y no poseer un dedo cuarto
un dedo débil y atrasado
que todos fueran como el medio
grande, fuerte y ágil

Prefiero a Bach en el piano
no como lo toca Gould
sino como lo hace Richter
sin miedo, con potencia
sin piedad, sin perfección
porque la música no es perfección
es el arte de hacer en un momento
no en otro, en un sólo tiempo

El piano que salió de mi cabeza
no es aquel steinway desafinado
sino uno más barato
ese que suena medio hueco
que no tiene tanto brillo

Yo no quiero un piano vanidoso
sino uno que pueda volar
tan sólo eso pido en un piano
porque no es un mueble
tampoco es un instrumento
(Que absurdo, un instrumento
de ese tamaño)
El piano es como un barco
porque te conducen sobre el agua
te guía lentamente
te arrullan como trémula celesta
como un cantar hondo y claro
de brillos y oscuridades
de oprobios y bienaventuranzas
de pecados veniales
y virtudes capitales

El piano no será la orquesta
pero como me cuesta no escuchar algo sin recordarlo
no imitará tan bien a lo vientos y cuerdas
pero su dulce hálito me parece mejor, más sincero
jamás será trompeta, ni fagot, ni chelo, ni timbal
pero podrá competir con eso y con más
porque el piano no es un instrumento
¿cómo decirle rey de los instrumentos?
al piano hay que tratarlo como persona
para que no nos insulte con crujidos y rechinidos

Ese mueble que llamamos piano
tan suave lo nombramos y tan fuerte lo tocamos
ese cacharro arrumbado
aunque sea un yamaha
—ya quisiera un steinway—
no es tan abominable como cuentan
ni si quiera me cuesta sentarme y ensayar
ni cantar ante acordes templados
porque su sonido universal me domina
sus silencios me cautivan

Tan dormido estaba el monstruo
que arremetí con mis manos
estruendos salieron de su mandíbula
sonidos que magullaron mis sentidos
que estrangularon mi garganta
y consumieron hasta el más mínimo de mis latidos

El piano vivía, el piano agonizaba
pero con él me llevaba
hacia el Eliseo jardín del abismo
como Caronte me conduce al orco

Y aunque esté ciego escucho su estruendo
y aunque esté sordo me imagino su canto
y ese mueble que llamamos piano
y esa indumentaria negra de gran porte
y ese estruendo final que me espanta
y ese cacharro de atavíos fantasiosos
y ese piano, tan suave, tan forte

Y aunque el piano llore yo sonrío
y aunque el piano destelle yo anochezco
y aunque Chopin regrese yo perezco
y ese mueble tan grande, tan negro
ese mueble llamado piano.

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